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Introducción a la Filosofía: Teorías del ser y del conocimiento en Platón y Aristóteles

El caminante sobre el mar de nubes
Pintura al aceite
1818, Caspar David Friedrich


D
iferencias acerca de la teoría del ser y del conocimiento entre Platón y Aristóteles

Platón es referente del Idealismo. Plantea la anamnesis: aprender es recordar, ya que el alma es inmortal tiene recuerdos de otras existencias y solo deberíamos despertarlos.

Hegel | Introducción a la Filosofía

Fausto
Grabado
1650, Rembrandt


Principales diferencias que mantiene Hegel con el realismo clásico y con el "idealismo-realista" de Platón.
Elementos del criticismo kantiano que influyen en el idealismo.
Pensar la famosa y a la vez contundente frase que Hegel enuncia en su obra Ciencia de la Lógica: "lo finito merece perecer".

Método socrático (mayéutica) | Introducción a la filosofía

Momentos del método socrático que se dejan ver en el diálogo “Critón” escrito por Platón

Los momentos de la mayéutica podrían dividirse en cinco: la duda o pregunta que será objeto del pensamiento en formato de diálogo; primera respuesta (puesta en duda o refutada por el maestro); debate sobre el tema (generando confusión en el interlocutor sobre el conocimiento que se creía tener sobre el mismo); elevación progresiva de las definiciones (generales y precisas) de la cuestión; conocimiento (preciso, universal y estricto de la realidad que se investiga). Aunque Adolfo Carpio, en Principios de la filosofía (p. 66-75) , resalta solamente dos momentos importantes del método, y en ese camino continuaré mi respuesta.

El saber en Platón y Sócrates | Filosofía antigüa

La muerte de Sócrates (469-399 aC) c.1650
(The Death of Socrates (469-399 BC) c.1650 )
Charles Alphonse Dufresnoy

Sobre el final de la obra Teeteto, Platón relata cómo la búsqueda de la definición absoluta de saber no arriba a un puerto final. Este interesante camino recorrido hasta entonces por Sócrates, Teeteto y Teodoro, va arrojando definiciones que intentan ser la respuesta a la pregunta del filósofo, con la metodología de la mayéutica se van poniendo a prueba, objetando y profundizando cada una de ellas.
Sócrates definirá que el saber no es percepción, ni opinión verdadera, ni una explicación acompañada de opinión verdadera, como intenta esgrimir Teeteto en el desarrollo del diálogo.  En el primer caso, se define que “el saber no radica en nuestras impresiones, sino en el razonamiento que hacemos acerca de éstas. Aquí, efectivamente, es posible aprehender el ser y la verdad, pero allí es imposible” (186 d). En el segundo, también se refuta la posibilidad y queda concluido que “si fueran lo mismo la opinión verdadera, con relación a los tribunales, y el saber, el juez más eminente no podría emitir correctamente un juicio sin el saber. Pero en las presentes circunstancias, según parece, una y otra cosa son diferentes” (200 c). Para la tercera hipótesis, se admite que “cuando pensamos que habíamos dado la más verdadera explicación del saber, nuestra riqueza, al parecer, no fue más que un sueño. ¿O es que no debemos acusarnos aun? Tal vez no sea esta, en efecto, la clase de explicación que hay que emplear en la definición sino la que queda de las tres, una de las cuales decíamos que ha de considerar como explicación el que define el saber como recta opinión acompañada de explicación” (208 c), y termina de caratularla de ridícula.
Es llamativo que no se utilizara de manera explícita la teoría de las Formas para intentar explicar el saber. Pero, tal como se vislumbra en el material didáctico de esta cátedra, la intención de Sócrates en este diálogo parecer ser más provocar y poner a prueba las ideas del interlocutor que propiamente enseñar o hacer lograr el recuerdo mediante el arte de la mayéutica.
Este diálogo, que como toda la obra de Platón puede relacionarse con los otros, aborda no solamente la ciencia (como saber) sino la naturaleza del progreso intelectual y las condiciones que lo hacen posible. Sin descuidar el alma, que en definitiva como hemos dicho anteriormente en la cátedra, es el objetivo del filósofo en la búsqueda de la trascendencia.
Quiero rescatar el texto final del libro de Calabrese que nos acompañó en la materia. “Cuando el diálogo fecundo y feliz retorne a nuestros colegios y universidades tendremos todos, alumnos y profesores, las miradas menos crispadas por un olvido abismal de las realidades esenciales”.

Bibliografía
Calabrese, C. C. (2018). Comunidad y pedagogía: La filosofía platónica de la educación. Zacatecas: Texere Editores.
Material didáctico. Filosofía antigua. Módulo IV. (s.f.). UCALP.
Platón. (s.f.). Diálogos (Vol. V). Madrid: Gredos.



Marcelo J. Silvera
🌐@MarceloJSilvera


El filósofo y el hombre práctico de Platón | Filosofía antigüa

Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte
(Un dimanche après-midi à l'Ile de la Grande Jatte)
Óleo sobre lienzo
1884-1886. Georges Seurat
Se presenta una digresión que pone en evidencia la cercanía entre un filósofo y un hombre práctico. En el texto Teeteto, se presenta la situación evocando a Teodoro, quien sostuviera que los filósofos poseen del tiempo libre necesario para continuar desentrañando un pensamiento aunque se complejice. La palabra utilizada es skholé que vulgarmente se traduce como ocio o tiempo libre, pero que para la fidelidad del texto es conveniente trasladar como cultura.
Este skholé es un distintivo de la superioridad moral e intelectual en Sócrates. Esta superioridad radica en la posesión de ese tiempo que permite la reflexión profunda y la búsqueda de la verdad. Ese tiempo, les pondría en desventaja en los tribunales (torpeza, ridiculez, dice), donde todos son avezados oradores pero, al igual que podría pensarse en la actualidad con políticos o abogados en un juicio, no significa que se basen en la verdad para sus alocuciones, sino en la búsqueda de dar frutos a sus intereses.
El filósofo ignora todo esto, pues, mientras su cuerpo se encuentra en la ciudad, su pensamiento sobrevuela con desprecio el ágora y busca conocer la naturaleza de todos los seres. Contener las “habilidades” del tribunal presupondría dejar de lado los valores éticos y morales que la filosofía presupone, y descuidar el alma (como vimos anteriormente en esta cátedra).
El hombre práctico, para Platón está personificado en Sócrates, cuyo pensamiento y actividad estaban orientados hacia lo concreto, a lo que inmediatamente importa a los hombres filósofos y no filósofos. Como indicara Bertrand Russell sobre esta temática, el hombre “práctico”, en el uso corriente de la palabra, es el que solo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y aun en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo.
El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo... (Russell, 1943)


Bibliografía
Calabrese, C. C. (2018). Comunidad y pedagogía: La filosofía platónica de la educación. Zacatecas: Texere Editores.
Material didáctico. Filosofía antigua. Módulo IV. (s.f.). UCALP.
Platón. (s.f.). Diálogos (Vol. V). Madrid: Gredos.
Russell, B. (1943). Los problemas de la filosofía. ePub.





Marcelo J. Silvera
🌐@MarceloJSilvera


La inmortalidad del alma | Filosofía antigüa

El lamento por Ícaro.
Óleo sobre tabla
1898. Herbert James Draper

Los argumentos a favor de la inmortalidad del alma presentados por Sócrates
 

Confieso que parece imposible que cualquier argumento presentado por Sócrates no sea convincente, dado su método para exponerlos. Al tomar contacto con ellos, intento ubicarme en la temporalidad del texto, con la cultura de entonces, lo que me facilita comprender por qué se piensa lo que se piensa.
En ese sentido, me resultan más convincentes los argumentos de reminiscencia, y de las formas por sobre el resto, aunque esta última podría ser descartada (con nuestros conocimientos actuales) ya que podemos afirmar que el alma es algo diverso de las Formas, si tenemos en cuenta que lo propio del alma es conocer, ella no puede ser considerada una Forma, aunque sean completamente afines como se presenta en el Fedón (79d).
Las Formas son modelos perfectos que los seres particulares intentan reproducir. Las Formas no sólo están en las cosas sino que existen también separadas y por sí mismas; la existencia de la realidad en su conjunto se presenta en dos categorías: la visible y perecedera que se encuentra contrapuesta a invisible y eterna; las Formas pertenecen al segundo modo de existencia mencionado y se caracterizan por ser conocidas únicamente por la inteligencia, por ser eternas e inmutables, simples. Esta es una definición del alma que le da “vida”, la une a un cierto plan superior divino.
Pero más adelante (105a-107a) Platón, o Sócrates, definen la inmortalidad del alma con lo que se conoce como principio vital. “Si lo inmortal es imperecedero, es imposible que el alma, cuando la muerte se abata sobre ella, perezca. Pues, de acuerdo con lo dicho antes, no aceptará la muerte ni se quedará muerta”. Acá define que el alma sería, además de inmortal, imperecedera e indestructible. “Al sobrevenirle entonces al ser humano la muerte, según parece, lo mortal en él muere, pero lo inmortal se va y se aleja, salvo e indestructible, cediendo el lugar a la muerte”. Y en cuanto con estas cualidades, aquello que ocupa ahora es el cuidado del alma, puesto que si es eterna sobrevivirá al cuerpo y tendrá el destino que le forjemos durante la vida, es decir, si somos buenos tendrá un buen destino, en tanto que malos se verá atormentada por la eternidad.
 

Bibliografía
Material didáctico. Filosofía antigua. Módulo III. (s.f.). UCALP.
Platón. (1986). Diálogos, Tomo III. Madrid: Gredos.


Marcelo J. Silvera
🌐@MarceloJSilvera


Platón y la educación religiosa | Filosofía antigüa

Jean Delville, La escuela de Platón (1898)
La Academia de Platón no se parece en nada, a ninguna institución moderna, y ciertamente tampoco tiene nada que ver con una universidad de moderna fundación. Los paralelos más cercanos son probablemente nuestras antiguas universidades, o, más bien, sus facultades, con las características que han heredado del mundo medieval, en particular sus conexiones religiosas y el ideal de la vida en común (Guthrie, 1998). El autor escocés remarca así la importancia de Platón para la historia de la educación, y la relación con la religiosidad.

Según diversos autores, es el ateniense el más remoto antecedente de políticas educativas. “Antes de Platón nadie se había dedicado a reconocer en qué circunstancias se impone la acción educativa, a qué exigencias ha de responder, y en qué condiciones es posible: fue el primero en poseer una filosofía de la educación”.
En el libro VII de República, Platón introduce la alegoría de la caverna para profundizar en la educación. Y tras ello, comienza a cuestionar los elementos que integran y deberían integrar la educación de los ciudadanos, en busca de la organización del estado. Esa educación solamente es posible si se eliminan los mitos de la poesía y la música, si los poetas se limitan a la verdad. Que los mitos y la literatura en general sean vehículo, desde el principio, de una representación verdadera de lo divino en el alma (la parte del hombre más semejante al dios) entraña poner las bases de la personalidad sobre fundamentos sólidos. Pero para ello se debe seleccionar qué contenidos son válidos, descartando, por ejemplo, los relatos donde los dioses son responsables del mal en la tierra, o cuando engañan a los humanos, esas acciones no son propias de dioses ya que de ellos, según Platón, solo puede venir lo bueno. Los fundamentos educativos de Platón tienen una base religiosa que determina el resto de la educación.
 

Articulación del proceso educativo y la formación de las personas

El proceso educativo en cuanto tal se cumple a lo largo de la existencia, esto refiere a lo que actualmente denominamos formación continua, es decir, el proceso de aprendizaje no cesa, por ello es importante iniciar esta reflexión en la niñez, tal como lo sostiene Platón. El filósofo ateniense presta mucha importancia a este primer período, porque es el momento de la vida en el que la persona es más vulnerable y maleable: todo lo que sucede en estos años y, con ello, lo que se aprende, queda indeleblemente impreso en el alma.
Y esa certeza de que debe instruirse a los ciudadanos desde la niñez, Platón la resalta cuando Sócrates dice: “¿Acaso no has advertido que, cuando las imitaciones se llevan a cabo desde la juventud y durante mucho tiempo, se instauran en los hábitos y en la naturaleza misma de las personas, en cuanto al cuerpo, a voz y el pensamiento?” (395, d)
En esta construcción de la nueva educación, se asigna al poeta un lugar de privilegio, con la obra de sus palabras fija la comprensión fundamental de la naturaleza de lo divino en las almas de los jóvenes. Con ella va la música también, ya que ambas artes (que hoy se nos presentan como separadas) estaban estrechamente vinculadas en la Grecia de entonces. “La educación musical es de suma importancia a causa de que el ritmo y la armonía son lo que más penetra en el interior del alma y la afecta más vigorosamente, trayendo consigo la gracia, y crea gracia si la persona está debidamente educada, no si no lo está. Además, aquel que ha sido educado musicalmente como se debe es el que percibirá más agudamente las deficiencias y la falta de belleza, tanto en las obras de arte como en las naturales, ante las que su repugnancia estará justificada; alabará las cosas hermosas, regocijándose en ellas hasta convertirse en un hombre de bien.” (401, e)
Estas consideraciones sobre los efectos de la música sobre la psicología de los individuos serían incompletas si no tuviéramos en cuenta que estos “individuos” son ciudadanos, es decir, si dejáramos fuera las consecuencias políticas. Lo que Platón pretendió fue la formación de los ciudadanos de la polis, ello conlleva los valores morales y éticos que harán mejores tanto a los seres como a las ciudades. Cuando hablamos de música se suele indicar que en aquellas épocas no era un entretenimiento inofensivo, al contrario que en las nuestras; sin embargo no debemos olvidar que en nuestra historia contemporánea, “ayer nomás” como dicen Los Gatos, se censuraban y prohibían canciones, discos y artistas.
Mediante las artes, se lograba una aproximación del alma a lo divino, cuyas características esenciales son la simplicidad y la veracidad, por medio de la educación se alcanza mediante una serie de preceptos básicos: devoción a los dioses y a los padres, veracidad, fidelidad hacia los amigos, valentía y autodominio.
Anteriormente habíamos abordado que también la educación física es importante, aunque estemos haciendo ahora hincapié en lo religioso de su educación.
Platón presta especial atención al método de formación del carácter. A este principio queda subordinado el aprendizaje de la lectura, de la escritura y de la aritmética; esta educación debe ser, por supuesto, ordenada aunque no deben primar los aspectos sistemáticos, y tan libre cuanto sea posible, porque no se debe hacer de la enseñanza una forma de esclavitud.


Bibliografía
Guthrie, W. K. (1998). Historia de la filosofía griega (Vol. IV). Madrid: Gredos.
Material didáctico. Filosofía antigua. Módulo II. (s.f.). UCALP.
Platón. (s.f.). República. Gredos.


Marcelo J. Silvera
🌐@MarceloJSilvera

Platón y la música | Filosofía antigüa

El valor de la música en Platón

Platón entiende a la música y la poesía como fundamentales para la educación. En la Grecia de entonces, ambas corrientes artísticas estaban estrechamente vinculadas, e influenciaban directamente en los ciudadanos (así como el teatro). En República sostiene que “la educación musical es de suma importancia a causa de que el ritmo y la armonía son lo que más penetra en el interior del alma y la afecta más vigorosamente, trayendo consigo la gracia, y crea gracia si la persona está debidamente educada” (Platón, 401c).
Nuestro filósofo no analiza la música como diversión, sino que desarrolla su rol para la educación de la armonía y perfección del alma, y para ordenar las pasiones; comprendamos que la música contemporánea a Platón no es la música de hoy, no se trataba de una banalidad superflua, por ejemplo como el reggaetón, sino de una forma de comunicación y divulgación (histórica, religiosa, política, etc).
Aunque en otros de los Diálogos, se aborda el tema de la música, en República se delimita incluso cómo debe regularse la misma, puesto que, si la música resulta indispensable en la formación del carácter, esto significa que su ausencia o su mala producción puede arruinar la polis. En este sentido, es entonces la música un asunto de Estado, es menester que su producción y divulgación sea acorde a los principios que la polis desea sostener.
La poesía y la música debían enseñarse desde la infancia, para así formar el carácter y la ética del ciudadano, en la búsqueda de lograr la areté. Son las dos materias las fundamentales para Platón desde la infancia: la gimnasia y la música. Pero la una con la otra, ya que gimnasia sin música llevaría a la rudeza sin alma, a la barbarie, y música sin gimnasia al letargo, la vagancia.
 

Purificación de la idea de lo divino para Platón

Resulta muy interesante la postura planteada sobre esta purificación de la idea de lo divino en los textos de Platón. En un mundo que justificaba casi todo con el accionar de los dioses, desde la filosofía se comienza a exponer el debate sobre la divinidad de lo divino.
Cuando se expresa lo que debe ser parte de la educación, en este caso vinculado a la poesía, Platón aborda los mitos y sostiene que se debe eliminar de los relatos todo aquello que ponga en obra de los dioses el mal, porque si un dios es lo bueno, no puede ser lo malo, es decir, si la divinidad es la perfección no puede ser algo imperfecto. En este punto es meritorio remarcar que este planteo se realiza desde la concepción de perfección como aquello que nos acerca a la divinidad (amor, bondad, sentimientos nobles, etc), y de imperfección como aquello que nos aleja (odio, rencor, venganza, etc).
De la misma manera, sostiene que la divinidad no debe padecer modificaciones, haciendo clara alusión a los relatos míticos en que los dioses se disfrazan para interactuar con los humanos, o engañarlos. Esto se asemeja a la postura de Parménides, si pensamos al dios como el ser perfecto, en tanto perfecto no puede ser imperfecto, y en tanto dios perfecto no puede pasar de ser (dios) a no-ser (no ser dios y ser un vagabundo, por ejemplo), porque el cambio no está dentro de las posibilidades de un dios (el ente es único, inmutable, inmóvil, inengendrado, imperecedero, intemporal, e indivisible) (Carpio, 2004), ya que para dejar de ser dios debería no-ser y lo único que un dios podría no-ser es la nada, y la nada no puede ser, por lo que se descarta esta posibilidad por el principio de contradicción. Es entonces el dios del mundo inteligible, imposible de cambiar.
Esta purificación de lo divino conlleva des-humanizar los relatos de los dioses, quitar las pasiones humanas de sus historias; y, en definitiva, aceptar la culpabilidad humana por los males que aquejan el mundo.

Bibliografía
Carpio, A. P. (2004). Principios de filosofía (2 ed.). Buenos Aires: Glauco.
Leonetti, I. (s.f.). Filosofía antigua. Módulo II. UCALP.
Platón. (s.f.). República. Gredos.


Marcelo J. Silvera
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Platón y el conocimiento | Filosofía antigüa

¿A qué llama Platón conocer?

Platón sostiene que el saber es poder llegar a conocer la esencia de las cosas, el ser en cada ser. En los diálogos presentados en el módulo indica que el que conoce las cosas pero no la esencia, solamente opina sobre tal cosa. En República, dice que el que cree conocer las cosas bellas pero no tiene idea qué es la belleza es como si estuviera en un sueño, tomando la imagen de la cosa por la cosa misma .
Esta proposición dualista se expresa en la Teoría de las ideas (también llamada Teoría de las formas) que divide la realidad en dos mundos: Mundo inteligible (ideas) y mundo de sensible (visible). El primero aloja las esencias, parte del conocimiento abstracto, se accede a ellas a través de la razón; en el segundo percibimos las cosas, pero esas cosas no son más que copias del original (que habita el mundo inteligible) .
 

¿A qué comparaciones echa mano Platón para aproximarse a una definición?

Platón narra en República como Sócrates pide a Glaucón que trace una línea dividiendo lo que se ve de los que se intelige, mostrando esas dos realidades citadas anteriormente. Más adelante, utiliza la alegoría de la caverna, que pone en boca de Sócrates, como una representación del saber. Incluida también en República, expone magistralmente las diferencias entre percepción y realidad (mundo visible y mundo de las ideas) con una imagen que es utilizada hasta la actualidad. 

La alegoría de la caverna me resulta en lo personal más lograda, a tal punto que sigue utilizándose en pleno siglo XXI. Esa visión de sombras que los esclavos ven en la pared de la caverna y creen la única realidad incluso puede usarse como analogía en estos días, como una representación de la “ceguera” social, de los medios de comunicación y de las culturas como instaladores de “realidades”. Lo que se ve no siempre es la realidad, y muchas veces hay quienes están detrás de las sombras para hacer que se vean.

Marcelo J. Silvera
🌐@MarceloJSilvera