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El saber en Platón y Sócrates | Filosofía antigüa

La muerte de Sócrates (469-399 aC) c.1650
(The Death of Socrates (469-399 BC) c.1650 )
Charles Alphonse Dufresnoy

Sobre el final de la obra Teeteto, Platón relata cómo la búsqueda de la definición absoluta de saber no arriba a un puerto final. Este interesante camino recorrido hasta entonces por Sócrates, Teeteto y Teodoro, va arrojando definiciones que intentan ser la respuesta a la pregunta del filósofo, con la metodología de la mayéutica se van poniendo a prueba, objetando y profundizando cada una de ellas.
Sócrates definirá que el saber no es percepción, ni opinión verdadera, ni una explicación acompañada de opinión verdadera, como intenta esgrimir Teeteto en el desarrollo del diálogo.  En el primer caso, se define que “el saber no radica en nuestras impresiones, sino en el razonamiento que hacemos acerca de éstas. Aquí, efectivamente, es posible aprehender el ser y la verdad, pero allí es imposible” (186 d). En el segundo, también se refuta la posibilidad y queda concluido que “si fueran lo mismo la opinión verdadera, con relación a los tribunales, y el saber, el juez más eminente no podría emitir correctamente un juicio sin el saber. Pero en las presentes circunstancias, según parece, una y otra cosa son diferentes” (200 c). Para la tercera hipótesis, se admite que “cuando pensamos que habíamos dado la más verdadera explicación del saber, nuestra riqueza, al parecer, no fue más que un sueño. ¿O es que no debemos acusarnos aun? Tal vez no sea esta, en efecto, la clase de explicación que hay que emplear en la definición sino la que queda de las tres, una de las cuales decíamos que ha de considerar como explicación el que define el saber como recta opinión acompañada de explicación” (208 c), y termina de caratularla de ridícula.
Es llamativo que no se utilizara de manera explícita la teoría de las Formas para intentar explicar el saber. Pero, tal como se vislumbra en el material didáctico de esta cátedra, la intención de Sócrates en este diálogo parecer ser más provocar y poner a prueba las ideas del interlocutor que propiamente enseñar o hacer lograr el recuerdo mediante el arte de la mayéutica.
Este diálogo, que como toda la obra de Platón puede relacionarse con los otros, aborda no solamente la ciencia (como saber) sino la naturaleza del progreso intelectual y las condiciones que lo hacen posible. Sin descuidar el alma, que en definitiva como hemos dicho anteriormente en la cátedra, es el objetivo del filósofo en la búsqueda de la trascendencia.
Quiero rescatar el texto final del libro de Calabrese que nos acompañó en la materia. “Cuando el diálogo fecundo y feliz retorne a nuestros colegios y universidades tendremos todos, alumnos y profesores, las miradas menos crispadas por un olvido abismal de las realidades esenciales”.

Bibliografía
Calabrese, C. C. (2018). Comunidad y pedagogía: La filosofía platónica de la educación. Zacatecas: Texere Editores.
Material didáctico. Filosofía antigua. Módulo IV. (s.f.). UCALP.
Platón. (s.f.). Diálogos (Vol. V). Madrid: Gredos.



Marcelo J. Silvera
🌐@MarceloJSilvera


El filósofo y el hombre práctico de Platón | Filosofía antigüa

Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte
(Un dimanche après-midi à l'Ile de la Grande Jatte)
Óleo sobre lienzo
1884-1886. Georges Seurat
Se presenta una digresión que pone en evidencia la cercanía entre un filósofo y un hombre práctico. En el texto Teeteto, se presenta la situación evocando a Teodoro, quien sostuviera que los filósofos poseen del tiempo libre necesario para continuar desentrañando un pensamiento aunque se complejice. La palabra utilizada es skholé que vulgarmente se traduce como ocio o tiempo libre, pero que para la fidelidad del texto es conveniente trasladar como cultura.
Este skholé es un distintivo de la superioridad moral e intelectual en Sócrates. Esta superioridad radica en la posesión de ese tiempo que permite la reflexión profunda y la búsqueda de la verdad. Ese tiempo, les pondría en desventaja en los tribunales (torpeza, ridiculez, dice), donde todos son avezados oradores pero, al igual que podría pensarse en la actualidad con políticos o abogados en un juicio, no significa que se basen en la verdad para sus alocuciones, sino en la búsqueda de dar frutos a sus intereses.
El filósofo ignora todo esto, pues, mientras su cuerpo se encuentra en la ciudad, su pensamiento sobrevuela con desprecio el ágora y busca conocer la naturaleza de todos los seres. Contener las “habilidades” del tribunal presupondría dejar de lado los valores éticos y morales que la filosofía presupone, y descuidar el alma (como vimos anteriormente en esta cátedra).
El hombre práctico, para Platón está personificado en Sócrates, cuyo pensamiento y actividad estaban orientados hacia lo concreto, a lo que inmediatamente importa a los hombres filósofos y no filósofos. Como indicara Bertrand Russell sobre esta temática, el hombre “práctico”, en el uso corriente de la palabra, es el que solo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y aun en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo.
El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo... (Russell, 1943)


Bibliografía
Calabrese, C. C. (2018). Comunidad y pedagogía: La filosofía platónica de la educación. Zacatecas: Texere Editores.
Material didáctico. Filosofía antigua. Módulo IV. (s.f.). UCALP.
Platón. (s.f.). Diálogos (Vol. V). Madrid: Gredos.
Russell, B. (1943). Los problemas de la filosofía. ePub.





Marcelo J. Silvera
🌐@MarceloJSilvera


La inmortalidad del alma | Filosofía antigüa

El lamento por Ícaro.
Óleo sobre tabla
1898. Herbert James Draper

Los argumentos a favor de la inmortalidad del alma presentados por Sócrates
 

Confieso que parece imposible que cualquier argumento presentado por Sócrates no sea convincente, dado su método para exponerlos. Al tomar contacto con ellos, intento ubicarme en la temporalidad del texto, con la cultura de entonces, lo que me facilita comprender por qué se piensa lo que se piensa.
En ese sentido, me resultan más convincentes los argumentos de reminiscencia, y de las formas por sobre el resto, aunque esta última podría ser descartada (con nuestros conocimientos actuales) ya que podemos afirmar que el alma es algo diverso de las Formas, si tenemos en cuenta que lo propio del alma es conocer, ella no puede ser considerada una Forma, aunque sean completamente afines como se presenta en el Fedón (79d).
Las Formas son modelos perfectos que los seres particulares intentan reproducir. Las Formas no sólo están en las cosas sino que existen también separadas y por sí mismas; la existencia de la realidad en su conjunto se presenta en dos categorías: la visible y perecedera que se encuentra contrapuesta a invisible y eterna; las Formas pertenecen al segundo modo de existencia mencionado y se caracterizan por ser conocidas únicamente por la inteligencia, por ser eternas e inmutables, simples. Esta es una definición del alma que le da “vida”, la une a un cierto plan superior divino.
Pero más adelante (105a-107a) Platón, o Sócrates, definen la inmortalidad del alma con lo que se conoce como principio vital. “Si lo inmortal es imperecedero, es imposible que el alma, cuando la muerte se abata sobre ella, perezca. Pues, de acuerdo con lo dicho antes, no aceptará la muerte ni se quedará muerta”. Acá define que el alma sería, además de inmortal, imperecedera e indestructible. “Al sobrevenirle entonces al ser humano la muerte, según parece, lo mortal en él muere, pero lo inmortal se va y se aleja, salvo e indestructible, cediendo el lugar a la muerte”. Y en cuanto con estas cualidades, aquello que ocupa ahora es el cuidado del alma, puesto que si es eterna sobrevivirá al cuerpo y tendrá el destino que le forjemos durante la vida, es decir, si somos buenos tendrá un buen destino, en tanto que malos se verá atormentada por la eternidad.
 

Bibliografía
Material didáctico. Filosofía antigua. Módulo III. (s.f.). UCALP.
Platón. (1986). Diálogos, Tomo III. Madrid: Gredos.


Marcelo J. Silvera
🌐@MarceloJSilvera


Saber, alma y cultura en Teeteto | Filosofía antigüa

En el diálogo con Teeteto, Sócrates hace referencia (utilizando su mayéutica) a la temática del saber, es la gran problemática de este encuentro. El pasaje más importante, y tal vez el más replicado históricamente, es aquel en que se autopresenta como “partero del conocimiento”; “lo más grande que hay en mi arte es la capacidad que tiene de poner a prueba por todos los medios si lo que engendra el pensamiento del joven es algo imaginario y falso o fecundo y verdadero”.
También hace reflexionar sobre la educación del alma, por ejemplo al preguntar si ésta “¿no es por el aprendizaje y por la práctica (que son ambos movimientos) por lo que el alma adquiere sus conocimientos, preserva su adecuada disposición y se hace mejor (…)?”
Teeteto ensaya algunas respuestas, pero son objetadas por Sócrates. En primer lugar indica que es percepción (el conocimiento puede ser diferente según el observador), luego la opinión verdadera, y más tarde agrega la explicación como acompañante de la opinión verdadera. Lamentablemente, para quienes esperábamos una definición que terminara el misterio, el diálogo culmina sin llegar a una definición inequívoca del saber.

Platón introduce un nuevo elemento en la consideración del alma, el elemento filosófico, con una connotación tanto intelectual como moral, tanto natural así como resultado de la educación. La psiché determina la comprensión del nivel dianoético del cosmos, y el alma es la medida de la sociedad. Por ello, la paideia comienza por ser un método para que el alma reciba los primeros alimentos verdaderamente nutritivos.  

El antagonismo latente entre perfección individual y valores culturales implica que la cultura conlleva en sí misma la crisis de los procesos y procedimientos de la educación, siendo una posibilidad siempre latente del fracaso de la cultura.

Bibliografía
Calabrese, C. C. (2018). Comunidad y pedagogía: La filosofía platónica de la educación. Zacatecas: Texere Editores.
Platón. (s.f.). Diálogos (Vol. V). Madrid: Gredos.

Marcelo J. Silvera
🌐@MarceloJSilvera